Coloquialmente utilizamos ambos términos sin reparar en su verdadero significado. ¿Sabías que en realidad no son lo mismo?
La principal diferencia radica en su estructura y composición. Mientras que la estructura del cristal es ordenada y geométrica, la estructura del vidrio es amorfa y desordenada. Los cristales se encuentran en la naturaleza y los vidrios los producimos los humanos de manera artificial, a partir de arena de sílice, carbonato de sodio y piedra caliza a unos 1500ºC. La forma correcta para denominar nuestros envases, ventanas y otros muchos objetos, incluso las lentes nuestras gafas (minerales), es la palabra vidrio.
Comercialmente se utiliza la palabra “cristal” para introducir un matiz más noble a recipientes como vajillas y copas. De hecho, hablamos de “cristalerías” para referirnos a un conjunto de copas o vasos. En realidad, no son más que vidrios a los que se les ha añadido óxido de plomo u otro metal a fin de conseguir que resulten más brillantes, más transparentes y sonoros. La presencia de éste u otro óxido en las “cristalerías” hace necesario que su reciclado se efectúe en un Punto Limpio y no en un contenedor verde como el resto de vidrios.
En España, tenemos la suerte de contar con una fábrica de vidrio del s.XVIII en activo. Se trata de la Real Fábrica de Cristales de la Granja que aún conserva sus instalaciones originales y los procedimientos artesanales de la época. La visita guiada te lleva hasta las entrañas del proceso, acabando frente a frente con sopladores de vidrio en lo que parece un viaje a través del tiempo.





















